La incorporación de datos censales al desarrollo de sistemas de inteligencia artificial por parte de los Estados suele discutirse bajo la categoría de la privacidad individual. Este artículo argumenta que ese encuadre resulta insuficiente.
uando un espacio comercial o un evento masivo organiza condiciones en las que la escasez se encuentra con una oportunidad limitada y una multitud urgente, el desorden que resulta no es una sorpresa: es una consecuencia predecible.
No se trata de romantizar la vejez pobre ni de convertir la necesidad en virtud. Se trata de entender que la dignidad en la vejez no se gana con el esfuerzo individual: es un derecho que una sociedad decide garantizar o no.
El Salvador es, en este sentido, un caso que merece una reflexión particular. Somos un país pequeño, densamente poblado, con uno de los niveles de desigualdad más persistentes de la región, y con una historia de violencia que ha dejado heridas profundas en el tejido social.