Articulo 06 Desposesion Centroamerica
Este artículo examina la teoría de la acumulación por desposesión de David Harvey y la aplica al análisis de tres procesos de resistencia territorial en Centroamérica: la resistencia pacífica de La Puya contra la mina Marlin en Guatemala (2012-presente).
Acumulación por desposesión y resistencia territorial en Centroamérica
La Puya, el COPINH y la guerra del agua: nuevos sujetos del imperialismo contemporáneo
Raul Dubón
Investigador independiente — raul.dubon95@gmail.com
Resumen
Este artículo examina la teoría de la acumulación por desposesión de David Harvey y la aplica al análisis de tres procesos de resistencia territorial en Centroamérica: la resistencia pacífica de La Puya contra la mina Marlin en Guatemala (2012-presente), la lucha del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) contra la represa Agua Zarca liderada por Berta Cáceres (2013-2016), y la guerra del agua en Cochabamba, Bolivia (2000). El argumento central es que la acumulación por desposesión no solo destruye comunidades sino que, en ese proceso, produce sujetos políticos que articulan simultáneamente demandas materiales, territoriales, raciales y epistémicas. Estos sujetos no son un residuo del capitalismo preindustrial sino una forma contemporánea de sujeto histórico cuya constitución ocurre en la resistencia concreta al despojo. El artículo demuestra que el análisis de Harvey debe complementarse con las perspectivas decoloniales para comprender por qué la resistencia territorial en el Sur Global adopta dimensiones que trascienden la defensa de recursos naturales.
Palabras clave: acumulación por desposesión; Harvey; resistencia territorial; Centroamérica; extractivismo; colonialidad
Abstract
This article examines David Harvey's theory of accumulation by dispossession and applies it to three territorial resistance processes in Central America: the peaceful resistance of La Puya against the Marlin mine in Guatemala, the COPINH struggle against the Agua Zarca dam led by Berta Cáceres, and the Cochabamba water war in Bolivia. The central argument is that accumulation by dispossession not only destroys communities but produces political subjects who simultaneously articulate material, territorial, racial, and epistemic demands — new historical subjects whose constitution occurs in concrete resistance to dispossession.
Keywords: accumulation by dispossession; Harvey; territorial resistance; Central America; extractivism; coloniality
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1. Introducción: la geografía del capitalismo y sus sujetos
La pregunta por el sujeto histórico tiene, en América Central y el Caribe, una respuesta que los marcos teóricos producidos en Europa no podían anticipar: los sujetos más activos de la resistencia al capitalismo contemporáneo no son primariamente los trabajadores industriales que el marxismo clásico esperaba ni los ciudadanos precarios que el posmarxismo describe. Son comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes que resisten la extracción minera, la construcción de represas hidroeléctricas, el despojo de territorios para el monocultivo de palma africana y caña de azúcar, y la privatización del agua. Su resistencia no es reactiva ni atrasada — es una forma contemporánea de política que articula demandas de justicia material con demandas de autonomía territorial, reconocimiento cultural y soberanía epistémica.
La teoría de David Harvey — particularmente su análisis de la acumulación por desposesión en El nuevo imperialismo (2003) — ofrece el mejor instrumento disponible para entender la dinámica económica que genera esa resistencia. Harvey demuestra que el capitalismo neoliberal opera no solo a través de la extracción de plusvalía del trabajo asalariado sino también a través de la apropiación violenta de bienes comunes — tierras, agua, bosques, subsuelo — que habían estado fuera de la lógica del mercado. Esa apropiación — la acumulación por desposesión — produce comunidades desposeídas que son simultáneamente víctimas de la acumulación capitalista y sujetos políticos en proceso de constitución.
Este artículo se propone tres tareas. Primera, reconstruir la teoría de Harvey y demostrar su pertinencia para el análisis del extractivismo centroamericano. Segunda, analizar tres casos concretos de resistencia territorial — La Puya, el COPINH y la guerra del agua de Cochabamba — como laboratorios históricos donde la teoría puede verificarse y enriquecerse. Tercera, señalar los límites del análisis de Harvey cuando se aplica a contextos de colonialidad persistente y proponer su articulación con las perspectivas decoloniales de Quijano y Santos.
2. Estado del arte: extractivismo y resistencia en América Latina
El debate sobre extractivismo en América Latina ha generado una bibliografía extensa y diversificada desde los años noventa. La perspectiva más difundida en las ciencias sociales latinoamericanas es la que asocia el extractivismo con el 'Consenso de los Commodities' — el ciclo de altos precios de materias primas que dominó la economía regional entre 2003 y 2014 — y sus efectos sobre la estructura productiva, la distribución de la renta y la dependencia respecto de los mercados internacionales (Svampa, 2012; Gudynas, 2009).
La perspectiva de Harvey, por su parte, insiste en que el extractivismo no es un fenómeno nuevo del ciclo de commodities sino una forma persistente de acumulación capitalista — la 'acumulación originaria' que Marx describió como el origen histórico del capitalismo y que, contrariamente a la lectura ortodoxa, no terminó con el establecimiento del capitalismo industrial sino que continúa siendo necesaria para su reproducción. La privatización de los servicios públicos en los años noventa, la biopiratería de los saberes indígenas, la apropiación de tierras para el agronegocio — son todas formas contemporáneas de acumulación por desposesión (Harvey, 2003, pp. 137-182).
Desde las ciencias sociales centroamericanas, los trabajos de Matilde González-Izas (2014) sobre los conflictos mineros en Guatemala y de Mirna Cunto (2018) sobre el movimiento campesino hondureño han documentado empíricamente los procesos que la teoría de Harvey describe. La dimensión adicional que estos estudios regionales aportan — y que el marco de Harvey subestima — es la dimensión racial y colonial de la desposesión: en Centroamérica, las comunidades más afectadas por el extractivismo son desproporcionadamente indígenas y afrodescendientes, y esa selección no es accidental sino el resultado de la colonialidad persistente que hace sus territorios menos protegidos jurídicamente y sus demandas menos audibles políticamente.
3. La acumulación por desposesión: análisis del marco de Harvey
Harvey (2003) construye su análisis a partir de una revisión crítica de Rosa Luxemburg: el capitalismo no solo necesita el espacio interior del intercambio de mercancías entre capital y trabajo — necesita también un 'afuera' no capitalista del que extraer recursos, fuerza de trabajo y mercados. Ese 'afuera' — que en el análisis luxemburguiano eran las colonias — existe en el capitalismo contemporáneo en la forma de bienes comunes no mercantilizados (agua, bosques, semillas, conocimientos tradicionales) y de infraestructura pública (servicios de agua, salud, educación construidos con dinero público) que el capital intenta privatizar.
Los mecanismos de la acumulación por desposesión que Harvey identifica son cuatro: privatización y mercantilización de bienes comunes; financialización (la apropiación de recursos futuros mediante instrumentos financieros como la deuda); administración y manipulación de las crisis (la imposición de programas de ajuste estructural que obligan a las economías nacionales a abrir sus bienes comunes al capital transnacional); y redistribución mediante el Estado (el uso de la política fiscal y regulatoria para transferir recursos del sector público al privado). En el contexto centroamericano, todos estos mecanismos son identificables, pero el más directamente relevante para los casos analizados es el primero: la privatización de la tierra y el agua de comunidades indígenas y campesinas mediante concesiones mineras e hidroeléctricas.
4. Tres casos de resistencia territorial
4.1 La Puya (Guatemala): resistencia pacífica contra la mina Marlin
La resistencia de la comunidad de San José del Golfo y San Pedro Ayampuc contra la mina Marlin — operada por la empresa Goldcorp, con sede en Vancouver — es uno de los casos más documentados de resistencia territorial en Centroamérica. La comunidad La Puya estableció en 2012 un campamento de resistencia pacífica frente a la entrada de la mina, que se mantuvo durante años con una organización comunitaria que articulaba mujeres, hombres, jóvenes y ancianos en turnos permanentes de vigilancia.
Lo que hace a La Puya teóricamente significativo para el análisis del sujeto histórico es que la resistencia articuló simultáneamente múltiples dimensiones. La dimensión material-territorial: la defensa del acceso al agua que la mina contaminaba. La dimensión racial-colonial: la reivindicación de los derechos territoriales de las comunidades indígenas xinka y mestizas frente a una empresa transnacional que actuaba con la protección de un Estado históricamente incapaz de representar a las poblaciones indígenas. La dimensión epistémica: el rechazo de los informes técnicos de impacto ambiental de la empresa y la afirmación del conocimiento comunitario sobre el agua y el territorio como conocimiento válido. La dimensión político-articulatoria: la construcción de redes de solidaridad con movimientos ambientalistas, organizaciones de derechos humanos y comunidades de otros países afectados por la misma empresa.
4.2 Berta Cáceres y el COPINH: el precio de la resistencia
El asesinato de Berta Cáceres el 3 de marzo de 2016, en su casa de La Esperanza, Honduras, produjo una conmoción internacional que convirtió su nombre en símbolo de la resistencia ambiental latinoamericana. Pero reducir a Cáceres a símbolo es una forma de epistemicidio — borra el análisis teórico y político sofisticado que ella y el COPINH habían desarrollado sobre la relación entre el extractivismo, la colonialidad y los derechos de los pueblos indígenas del río Gualcarque.
Cáceres articuló con precisión lo que Harvey describía en términos teóricos: la represa Agua Zarca de la empresa DESA no era solo un proyecto de infraestructura energética — era un mecanismo de apropiación del río sagrado del pueblo lenca, sin consulta previa libre e informada, con el respaldo de una empresa transnacional de construcción (Voith Hydro) y de la banca multilateral de desarrollo. La dimensión colonial era explícita: el Estado hondureño concedía un recurso hídrico que pertenecía ancestralmente al pueblo lenca a una empresa privada, sin reconocer los derechos territoriales que el Convenio 169 de la OIT —ratificado por Honduras— garantizaba. La resistencia del COPINH fue la que logró que Voith Hydro y otros financiadores se retiraran del proyecto en 2015 — un logro que costó la vida de Cáceres y de varios dirigentes del COPINH.
4.3 La guerra del agua de Cochabamba: la resistencia que cambió un ciclo político
La guerra del agua de Cochabamba en el año 2000 es, en cierto sentido, el caso fundacional del ciclo de resistencias territoriales latinoamericanas de las dos primeras décadas del siglo XXI. La privatización del sistema de agua de Cochabamba — concedido a la empresa Aguas del Tunari, subsidiaria de la transnacional Bechtel — derivó en incrementos tarifarios que hacían imposible el acceso al agua para las familias de menores ingresos. La respuesta fue una insurrección urbana y rural que combinó organizaciones vecinales, sindicatos, comunidades indígenas y campesinas en una articulación que, en los términos de Laclau, construyó una cadena de equivalencias extraordinariamente densa: 'el agua es nuestra' como significante vacío que articuló demandas muy heterogéneas.
García Linera (2001), que analizó el proceso en tiempo real, señaló que la guerra del agua demostró la capacidad de las 'formas comunidad' — las organizaciones de base territorial con raíces en la tradición comunitaria andina — para articular insurrecciones masivas sin necesidad de la mediación de un partido político o un sindicato centralizado. Esa capacidad — y sus límites para escalar a nivel nacional sin la articulación con fuerzas políticas que pudieran disputar el Estado — es precisamente lo que el análisis de Wright sobre las estrategias intersticiales y simbióticas ayuda a comprender.
5. Los límites de Harvey y la necesidad de la perspectiva decolonial
Los tres casos examinados confirman la potencia analítica de Harvey para comprender la dinámica económica del extractivismo. Sin embargo, también muestran sus límites. Harvey describe la acumulación por desposesión como un mecanismo económico que opera sobre territorios y comunidades, pero no analiza por qué ciertas comunidades son seleccionadas sistemáticamente para la desposesión. La respuesta que Quijano (2000) ofrece es directa: la colonialidad racial produce territorios y poblaciones que son jurídica y políticamente menos protegidos — los territorios indígenas son más fácilmente apropiables porque el Estado colonial-capitalista no los reconoce plenamente como propietarios legítimos.
Santos añade la dimensión epistémica: los proyectos extractivos se justifican mediante estudios técnicos que son presentados como conocimiento objetivo y neutral, mientras que el conocimiento comunitario sobre el territorio, el agua y el ecosistema es descalificado como 'subjetivo', 'tradicional' o 'no científico'. Esta jerarquía epistémica es parte del mecanismo de desposesión — no un acompañamiento cultural de él.
6. Conclusiones
Los tres casos de resistencia territorial examinados confirman que la acumulación por desposesión produce sujetos históricos que no pueden comprenderse en términos puramente económicos. La resistencia de La Puya, del COPINH y de Cochabamba articula simultáneamente demandas materiales, territoriales, raciales y epistémicas de una manera que ningún marco teórico único puede capturar. La propuesta de este artículo es construir un análisis que combine la teoría de Harvey sobre los mecanismos económicos de la desposesión, la colonialidad de Quijano sobre la selección racial de las comunidades desposeídas, y la epistemología de Santos sobre la jerarquización epistémica que hace posible el despojo sin resistencia institucional.
El sujeto que emerge de esa articulación — la comunidad que resiste el extractivismo articulando demandas de agua, tierra, identidad y conocimiento — es uno de los sujetos históricos más activos del capitalismo latinoamericano contemporáneo. Su teoría está aún en construcción, y los movimientos como La Puya, el COPINH y Cochabamba son, en ese sentido, no solo casos empíricos sino productores de teoría política desde la práctica.
Referencias
Arrighi, G. (1994). The long twentieth century. Verso.
Cáceres, B. (2015, abril). Discurso de aceptación del Premio Goldman de Medio Ambiente. Goldman Environmental Prize, San Francisco.
García Linera, Á. (2001). La guerra del agua. Le Monde Diplomatique (edición boliviana).
González-Izas, M. (2014). Modernidad, identidades políticas y violencia. FLACSO Guatemala.
Gudynas, E. (2009). Diez tesis urgentes sobre el nuevo extractivismo. En CAAP & CLAES (Eds.), Extractivismo, política y sociedad (pp. 187–225).
Harvey, D. (2003). The new imperialism. Oxford University Press.
Harvey, D. (2014). Seventeen contradictions and the end of capitalism. Oxford University Press.
Luxemburg, R. (1913/2003). The accumulation of capital. Routledge.
Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En E. Lander (Comp.), La colonialidad del saber (pp. 201–246). CLACSO.
Santos, B. de S. (2014). Epistemologies of the South. Paradigm Publishers.
Svampa, M. (2012). Consenso de los commodities, giro ecoterritorial y pensamiento crítico en América Latina. OSAL, XIII(32), 15–38.
Veltmeyer, H. & Petras, J. (2014). The new extractivism: A post-neoliberal development model or imperialism of the 21st century? Zed Books.
Wallerstein, I. (1979). The capitalist world-economy. Cambridge University Press.
Zibechi, R. (2012). Territories in resistance: A cartography of Latin American social movements. AK Press.
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