¿Quién decidelo que comemos?
Una guía para estudiar la seguridad y la soberanía alimentaria desde el lugar de quienes siembran, con el caso de El Salvador: un país cuyo campo produjo durante siglos la riqueza nacional y hoy recibe una fracción mínima de su crédito.
Esta guía toma partido. Lee la cuestión alimentaria desde el campesinado y desde las organizaciones que defienden la soberanía alimentaria. Para ponerla a prueba, el módulo 8 reúne las objeciones más serias a esa postura.
Son diez módulos. Lee cada uno, usa sus herramientas y discute la pregunta generadora del final, mejor si es en grupo. Al terminar, márcalo como estudiado: la mazorca se llena de color, hilera por hilera, y guarda tu avance en este navegador.
Empezar el recorridoDos palabras, dos preguntas
«Seguridad» y «soberanía» aparecen juntas en discursos, programas y hasta en nombres de proyectos de ley. Pero responden preguntas distintas. La seguridad alimentaria pregunta si la gente come. La soberanía alimentaria pregunta, además, quién produce esa comida, cómo, para quién y quién lo decide.
«Existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias, a fin de llevar una vida activa y sana.»
Cumbre Mundial sobre la Alimentación, FAO, Roma, 1996
La definición nació en un mundo preocupado por la oferta: en la Conferencia Mundial de la Alimentación de 1974 la pregunta era si había suficientes granos. Con los años se desplazó hacia el acceso de los hogares. Lo que no pregunta es de dónde vienen los alimentos ni quién decide el modelo que los produce. Un país puede cumplir la definición importando casi todo lo que come.
La soberanía alimentaria, formulada por el movimiento campesino internacional, se define como el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, producidos de forma sostenible, y a decidir sus propios sistemas alimentarios y agrícolas. No niega la seguridad alimentaria: la considera insuficiente si deja intacto el poder sobre la tierra, el agua, la semilla y los mercados.
Una misma escena, dos lentes
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Las dos nociones, lado a lado
| Seguridad alimentaria | Soberanía alimentaria | |
|---|---|---|
| Pregunta central | ¿Tienen todas las personas acceso a alimentos suficientes y nutritivos? | ¿Quién decide qué se produce, cómo, por quién y para quién? |
| Origen | Conferencias de la FAO y de los gobiernos (1974, 1996) | La Vía Campesina (1996) y Foro de Nyéléni (2007) |
| Qué observa | Hogares e individuos | Pueblos, comunidades y sistemas alimentarios completos |
| Comercio internacional | Una fuente legítima de disponibilidad | Subordinado a la producción local y a la protección de quienes la sostienen |
| Lugar del campesinado | Población vulnerable o productora entre otras | Sujeto político y principal proveedor de alimentos |
| Cómo se mide | Consumo de alimentos (FCS), estrategias de afrontamiento (rCSI), escala de experiencia (FIES), fases de la CIF | Acceso a tierra, agua y semillas; participación en políticas; peso de la producción local y campesina |
Las seis dimensiones de la seguridad alimentaria
El enfoque clásico distingue cuatro dimensiones: disponibilidad, acceso, utilización y estabilidad. En 2020, el Grupo de Alto Nivel de Expertos del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial propuso añadir dos más: agencia y sostenibilidad.
Esa ampliación importa. La agencia —la capacidad de las personas de decidir sobre su alimentación y participar en las políticas— es una concesión, todavía parcial, a lo que el movimiento campesino venía planteando desde 1996. Explora cada dimensión con un ejemplo salvadoreño.
Un concepto nacido en el movimiento campesino
En 1996, mientras los gobiernos reunidos por la FAO en Roma redefinían la seguridad alimentaria, La Vía Campesina propuso otra noción. Era un movimiento internacional fundado en 1993 que agrupaba organizaciones campesinas de varios continentes.
Para esas organizaciones, el problema no era solo cuánta comida había, sino un modelo que expulsaba a las familias campesinas del campo mientras abría los mercados a granos subsidiados. En 2007, el Foro de Nyéléni, en Sélingué (Malí), reunió a más de quinientas personas delegadas de unos ochenta países y ordenó el concepto en seis pilares.
Los seis pilares de Nyéléni
Del movimiento al derecho internacional
La soberanía alimentaria se apoya en un derecho más antiguo: el derecho a una alimentación adecuada, reconocido en el artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, del que El Salvador es Estado parte. En 1999, la Observación general 12 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales precisó que ese derecho obliga a los Estados a respetar, proteger y hacer efectivo el acceso a los alimentos o a los medios para producirlos.
El paso más reciente es la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales, aprobada por la Asamblea General en diciembre de 2018. Reconoce el derecho a la tierra (art. 17) y a las semillas (art. 19), y en su artículo 15 afirma el derecho de campesinas y campesinos a definir sus propios sistemas alimentarios y agrícolas, lo que muchos Estados y regiones llaman soberanía alimentaria.
En El Salvador, la demanda tomó forma en la Mesa por la Soberanía Alimentaria, que reunió a cientos de organizaciones sociales y empujó desde 2013 un anteproyecto de ley que sigue sin aprobarse.
El planteamiento político: por qué el campesinado
Defender la soberanía alimentaria no es una nostalgia del campo. Es una tesis sobre el poder: quien controla la producción de alimentos controla una parte de la vida de los demás. Estas son las seis ideas que sostienen el argumento.
La tierra en la historia salvadoreña
El abandono del agro no empezó con los tratados de libre comercio. La historia salvadoreña es, en buena medida, la historia de quién se quedó con la tierra y de cómo el Estado organizó el campo para exportar.
Filtra por tema y abre cada hito para leerlo.
El abandono del agro, en cifras
Las cifras no hablan solas, pero muestran una economía que vive cada vez menos de lo que siembra y cada vez más de lo que envían quienes se fueron.
De cada 100 dólares de producción nacional
Un peso que se encoge
Participación del sector agropecuario en el PIB.
Escala de 0 a 100 %. Las tres primeras cifras usan la metodología anterior del Banco Central de Reserva; la de 2023, la serie con año base 2014. Parte de la caída entre 2014 y 2023 es un efecto del cambio metodológico, no solo de la economía. La tendencia de largo plazo, en cambio, es clara.
Cuánto maíz y frijol viene de fuera
Proporción del consumo nacional cubierta con importaciones en 2022. La fuente ofrece dos estimaciones distintas para el mismo año; se muestra el rango.
Quién es dueño de la tierra que siembra
IV Censo Agropecuario 2007–2008, citado por el Departamento de Economía de la UCA (2020) y López Díaz (2025).
Seis datos de una misma desatención
- 0.3 %
- de toda la cartera de préstamos del sistema financiero se destinó a granos básicos en 2023, pese a ser la base de la dieta nacional.
- 85 %
- de la agricultura depende solo de la lluvia. Sin riego, cada canícula larga es una cosecha perdida.
- 406,320
- personas trabajan en el sector: el 14.3 % del empleo nacional y el 31.3 % del empleo rural. Es mucho más de lo que su peso en el PIB sugiere.
- 363,400
- productores de granos básicos; nueve de cada diez producen sobre todo para subsistir.
- −67,058 mz
- se redujo el área cosechada de granos básicos entre 2008 y 2022, sobre todo de sorgo y frijol.
- 0.35 %
- creció en total el rendimiento del maíz por manzana entre 2013 y 2021: casi nada en ocho años.
Fuentes: López Díaz (2025), con datos del BCR, ONEC, MAG y SSF; El Diario de Hoy (2025) para el rendimiento del maíz. Detalle en el módulo 10.
Lo que se lleva el clima
Pérdidas en granos básicos (maíz, frijol y sorgo) por evento climático extremo, 2009–2023, en millones de dólares. Toca una barra para ver el detalle.
Total del período: US$590.6 millones en 13 eventos registrados. Elaboración de López Díaz (2025) con informes del MARN, MAG, CEPAL y prensa. Las proyecciones regionales anticipan para 2050 caídas de rendimiento de entre 9 % y 18 % en maíz y de entre 9 % y 24 % en frijol, según el escenario de emisiones.
Las causas del abandono
El abandono del agro es el resultado de varias decisiones y procesos que se refuerzan entre sí. Explora cada causa y salta a la línea de tiempo para ver su origen.
Lo que hace el Estado hoy
Desde 2024, la respuesta oficial a la carestía combina tres líneas. La primera es comercial: arancel cero hasta 2034 para unos 120 productos de la canasta básica ampliada y para fertilizantes, abonos y alimentos para animales. La segunda es de abastecimiento: una red de agromercados que vende directamente al consumidor —61 en 2025, según el Ministerio de Agricultura y Ganadería— y que, según el ministerio, ofrece en su mayoría producto nacional. La tercera es productiva: entrega de insumos, el Programa de Aumento a la Producción y, para 2026, US$87.5 millones anunciados junto con el proyecto Progresar Rural, financiado por el FIDA, con la meta de llegar a 111,000 agricultores.
El gobierno presenta este conjunto como una estrategia de soberanía alimentaria que en 2025 evitó el desabastecimiento y estabilizó precios, y sostiene que el arancel cero también beneficia a los productores al abaratar sus insumos. Organizaciones de productores, economistas y partidos de oposición responden que la eliminación de aranceles fomenta la importación en detrimento de la producción nacional.
Desde la perspectiva de esta guía, la pregunta de fondo es otra. Si el arancel cero abarata la comida importada al mismo tiempo que se pide al campesinado sembrar más, ¿qué señal recibe quien decide si siembra o migra? Y si las metas, los insumos y los mercados los define el Estado, ¿dónde queda la capacidad de decisión de las organizaciones campesinas?
Laboratorio de políticas
Ahora decides tú. Cinco dilemas reales de política alimentaria, cada uno con tres salidas posibles. Después de elegir verás lo que dirían quienes defienden esa opción y cómo se lee desde la soberanía alimentaria.
No hay una puntuación correcta. El laboratorio sirve para ver qué supuestos hay detrás de cada elección.
Debates abiertos
Una postura que no resiste sus críticas no sirve para organizar ni para gobernar. Estas son las objeciones más serias a la soberanía alimentaria, con la respuesta que dan sus defensores y lo que sigue en disputa.
Autoevaluación
Nueve preguntas para comprobar lo aprendido. Cada respuesta muestra una explicación.
Respuestas correctas: 0 de 9
Glosario y lecturas
Los términos que aparecen en la guía, las lecturas para profundizar y las fuentes de cada cifra.
Glosario
Ningún término coincide. Prueba con otra palabra o borra la búsqueda.
Lecturas para profundizar
- Conceptos. Foro para la Soberanía Alimentaria (2007). Declaración de Nyéléni. Sélingué, Malí.
- Conceptos. Asamblea General de las Naciones Unidas (2018). Declaración sobre los derechos de los campesinos y de otras personas que trabajan en las zonas rurales (A/RES/73/165).
- Conceptos. Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1999). Observación general 12: el derecho a una alimentación adecuada.
- Conceptos. HLPE (2020). Food security and nutrition: building a global narrative towards 2030 (Informe 15). Comité de Seguridad Alimentaria Mundial.
- Conceptos. Sen, A. (1981). Poverty and Famines: An Essay on Entitlement and Deprivation. Oxford University Press.
- Teoría. McMichael, P. (2015). Regímenes alimentarios y cuestiones agrarias. Icaria.
- Teoría. van der Ploeg, J. D. (2010). Nuevos campesinos: campesinos e imperios alimentarios. Icaria.
- Teoría. Rosset, P. M. y Altieri, M. A. (2017). Agroecology: Science and Politics. Practical Action Publishing.
- Debate crítico. Bernstein, H. (2014). Food sovereignty via the ‘peasant way’: a sceptical view. Journal of Peasant Studies, 41(6).
- Debate crítico. Edelman, M. y otros (2014). Introduction: critical perspectives on food sovereignty. Journal of Peasant Studies, 41(6).
- Debate crítico. Lowder, S. K., Sánchez, M. V. y Bertini, R. (2021). Which farms feed the world and has farmland become more concentrated? World Development, 142.
- El Salvador. Browning, D. (1975). El Salvador, la tierra y el hombre. Ministerio de Educación.
- El Salvador. Montes, S. (1986). El agro salvadoreño (1973-1980). UCA Editores.
- El Salvador. Gould, J. L. y Lauria-Santiago, A. (2008). To Rise in Darkness: Revolution, Repression, and Memory in El Salvador, 1920–1932. Duke University Press.
- El Salvador. López Díaz, M. C. (2025). El Salvador: impactos económicos del cambio climático en la producción agrícola alimentaria. Investigaciones UCA, 3(3), 53-57. doi.org/10.51378/iuca.v3i3.10302
Fuentes de los datos
- Agro en el PIB (2023), empleo, productores, tenencia, crédito, riego, área cosechada, importaciones de maíz y frijol, pérdidas climáticas y proyecciones a 2050: López Díaz (2025), citada arriba.
- Agro en el PIB en los años setenta y 2003: SNET, documento de situación del sector agropecuario. Promedio 2005–2014: MAG, plan operativo sectorial.
- Remesas 2025 (US$9,987.9 millones, entre 24 % y 27.3 % del PIB según la estimación): Diario El Mundo con datos del BCR e Infobae con datos del BID.
- Inseguridad alimentaria moderada o grave, 41.7 % (2023–2025, SOFI 2026): El Diario de Hoy. Temporada de escasez 2026: FEWS NET, marzo de 2026.
- Salario mínimo agropecuario y canasta básica (julio de 2024): EFE, vía El Observador.
- CAFTA-DR, arroz, pollo y lácteos: Diario El Mundo (2025); empleos desplazados según el BCR: Diario El Mundo (2023); contingente de maíz blanco: Dirección General de Aduanas (2022).
- Arancel cero hasta 2034: Voz de América (2024). Agromercados: Diario El Mundo (2025). Inversión agrícola 2026: El Diario de Hoy (2026). Rendimiento del maíz 2013–2021: El Diario de Hoy (2025).
- Reforma del artículo 69 (2012): IPS (2014). Anteproyecto de ley de 2013 y Mesa por la Soberanía Alimentaria: Rebelión (2015). Cierre del IRA en 1991: Rebelión y revista ECA (1991).
Las cifras siguen la convención salvadoreña: punto decimal y coma para los miles.